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Cuando el rol se cae, ¿quién queda?

Un despido, un ascenso que no llena, una venta, una máquina que hace lo tuyo. Cuando la función cambia, parece que tú desapareces con ella.

Trabajo y era de la IA · Camilo Castellanos · 6 min de lectura

"¿A qué te dedicas?" Durante años la respuesta salía sola. El cargo funcionaba como apellido. Hasta que un día cambió: te echaron, te ascendieron a un lugar que no te llena, vendiste la empresa o una herramienta empezó a hacer en minutos lo que a ti te llevaba horas. Y la pregunta que apareció no fue "¿qué hago ahora?", sino "¿quién soy ahora?".

Por qué duele tanto

Porque la identidad estaba puesta en la función. No por error: nos enseñaron que somos lo que hacemos, que la productividad es valor personal. Cuando la función se mueve, se mueve el piso.

La era de la inteligencia artificial hace esto más frecuente, no distinto. Cada vez más tareas se describen, se miden y se automatizan. Si toda tu valía está ahí, cada avance se vive como una amenaza personal.

Lo que haces puede reemplazarse. Lo que eres, no. Pero solo si sabes quién eres cuando no estás haciendo.

Lo que no funciona

  • Saltar rápido a otro rol para tapar la pregunta.
  • Definirte por lo que perdiste.
  • Competir con las máquinas en ser herramienta.

Lo que sí

Usar la bisagra. Un rol que se cae es incómodo, pero también es la única vez en años en que la pregunta por quién eres queda a la vista. Ahí se puede revisar qué de lo que hacías era tuyo y qué era el personaje, y reconstruir una identidad que no dependa de una función.

Una pregunta para llevarte: ¿quién eres los días que no trabajas?

¿Te reconociste en esto?

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